• PDF

Internet

Artículo de David Gutiérrez Fuentes publicado en El Búho, suplemento cultural del periódico mexicano Excélsior. 
Cuando uno se va a la cama, 
sólo puede llevarse dos cosas,
una persona o un libro. No un ordenador.
Ray Bradbury

El mar y sus metáforas
Arthur Gordon Pym era un aventurero que sorteaba toda clase de peligros en sus travesías marítimas. Este personaje de la novela de Poe se hacía a la mar en barcos que nada tienen que ver con los modernos titanes de hierro que hoy surcan los oceános. Él era un navegante en toda la extensión de la palabra. En la actualidad, y gracias a la proliferación de internet, los navegantes son precisamente la antítesis del aventurero. Navegar en nuestros días supone estar frente a un monitor, comodinamente echados sobre una silla. Los marineros de hoy se olvidan de que fuera del estudio donde se masturban con su computadora, hay un mundo real, hay mares, hay mujeres, hay viento, hay danza, hay libros. 

Las metáforas entre el mar y la cibernética no son del todo desafortunadas. Carlos Fuentes se niega a escribir con algo diferente a la pluma. La razón la explica con una expresión norteamericana muy atinada: perro viejo no aprende trucos nuevos. Para Fuentes la lectura la seguiremos practicando como lo ha venido haciendo la humanidad desde la invención de la imprenta: «Para mí, el libro es un ser de carne y hueso; lo demás son revistas ilustradas, son Playboy. Además, si tengo un libro precioso para sentarme en una playa a leerlo, para qué arrastrar una computadora conmigo como si fuera yo un caracol... Un libro tiene alas y no sé si el internet las tenga, francamente.»